Contos en Branco e Azul

Contos en Branco e Azul (4)

Viernes, 04 Noviembre 2016 20:15

Los crímenes de Los Cármenes

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los crimenes de Los Carmenes

Los crímenes de Los Cármenes.

Hoy en vez de contar una historia sobre nuestro amado club, me apetecía hablar sobre nuestro rival. Más concretamente sobre el Granada de los años 70. Ese equipo merece un capítulo especial, dado que está considerado el equipo más duro y violento de todos los tiempos de la Liga. El equipo nazarí durante esos años se paseó holgadamente por la primera categoría de la competición nacional llegando a clasificarse en 6º lugar de la clasificación de la temporada 73/74. Con su juego sucio y brusco convirtieron Los Cármenes en un feudo inexpugnable. También es cierto, que los días previos a desplazarse a tierras granadinas, a algunas estrellas rivales en muchas les aparecían repentinas que les impedían ir a ese desplazamiento. Este canguelo en los contrincantes, se debía a que en el Granada jugaban jugadores que por su comportamiento rozaban la delincuencia.Leer más

El primero de ellos era el argentino Aguirre Suárez, que cuando llegó al equipo nazarí ya lucía una hoja de servicios digna de destacar. Provenía del Estudiantes de la Plata conocido como “La Tercera Que Mata”. Un equipo de jóvenes jugadores de las categorías inferiores del Estudiantes de La Plata que llegaron casi todos al primer equipo. A parte de Aguirre Suárez destacaban, Echecopar, Madero, la Bruja Verón (padre de la Brujita) o el Narigón Bilardo, campeón del Mundo como técnico de la Selección Argentina en 1986. Campeones de la Libertadores, también se alzaron con el triunfo en la Copa Intercontinental al vencer al Manchester United de Bobby Charlton y George Best. En el museo del Manchester United aún se conserva un pizarrón con letras del técnico de Estudiantes, Osvaldo Zubeldía para aquel partido. Se lo dejó en un rincón del vestuario. Una de las frases que mejor se lee dice así: «A la gloria no se llega por un camino de rosas».

Pero al margen de sus triunfos, ese equipo argentino en el que militaba Aguirre Suárez, siempre serán recordados como uno de los conjuntos más violentos que ha conocido el fútbol. Alfileres escondidos en el pantalón, codazos, patadas sin balón, insultos, lanzamiento de tierra a los ojos del rival, intimidación al árbitro,etc. Cómo serían aquellos futbolistas que la final de la Intercontinental de 1969 acabó con tres de ellos en la cárcel contra el Milán. La imagen del milanista Nestor Combin, tendido en el suelo con la camiseta ensangrentada y la nariz partida por un codazo de Aguirre Suárez resume aquel partido. La agresión desencadenó una batalla campal. Poletti fue suspendido de por vida, Manera fue sancionado con 20 partidos en la liga argentina y tres internacionales y Aguirre Suárez por 30 partidos de la competición doméstica y cinco años para partidos internacionales, lo que le hizo exiliarse en el Granada para poder continuar jugando.

Volviendio al Granada, el compañero de Aquirre Suarez en la zaga nazarí era el paraguayo Pedro Fernández. Fue el futbolista que más partidos jugó en Primera División en aquel Granada, y el autor de una salvaje entrada que hundieron sus tacos en el cuádriceps del madridista Amancio. El árbitro ni le amonestó, pero después le sancionaron con 15 partidos de sanción por esa salvaje entrada. Los médicos que atendieron a Amancio, comparando el boquete en el muslo del delantero con los que veían en las piernas de los toreros después de una cogida. Al respecto, años después Amancio comentó que «La suerte que tuve es que, si me levanto, estaba Aguirre Suárez».

En el centro del campo estaba el uruguayo Montero Castillo, padre del exjuventino Paolo Montero, conocido como “El Mudo”, que al igual que sus compañeros, repartía más hostias que juego. El mismo se autodefinía con la siguiente frase «Yo no hablaba, pegaba». Provenía del Nacional de Montevideo, mundialista con Uruguay en México 1970 y Alemania 1974, donde fue expulsado tras una caricia a Johnny Rep que le valió la tarjeta roja. Se le llegó a considerar el futbolista más sucio de Sudamérica, que no dejaba de ser uno de los títulos con más competencia del mundo en aquella época.

Y finalmente, destacaremos al barbudo Ángel Castellanos que acabó jugando en el Valencia de Kempes. Él no podía quedar de lado, ya que también formó parte de este rudo equipo nazarí. Un señor que acojonaba con sólo mirarle fijamente a la cara en los mismos cromos, por su cara de mala hostia, su poblada barba y una pinta de haber gastado en su vida litros y litros de Varon Dandy.

Pues todos ellos, unidos en amor y compañía, sembraron el pánico, y pasaron a la historia como los más duros a este lado de los Pirineos. Pero no fueron los únicos. Los años 70 fueron un buen vivero de jugadores violentos: Griffa, Ovejero, Panadero Díaz, Benito, Gallego, Carrete, De Felipe… la nómina era exageradamente extensa. En aquel fútbol en el que los delanteros tenían que sumar a sus cualidades de cara el gol, un instinto de supervivencia que ya querría para sí el lince ibérico.

Jueves, 20 Octubre 2016 17:20

I hate Fernando Hierro

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fernado hierro

I hate Fernando Hierro

En los últimos años, los amantes del deporte estamos de enhorabuena. Cada vez son más los documentales que nos muestran anécdotas y acontecimientos que dejaron poso, o circunstancias alrededor del deporte que desconocíamos. Sin ir más lejos, en España Informe Robinson es una muestra de este tipo de reportajes.

Desde 2009 la cadena norteamericana de deportes ESPN viene haciendo unos documentales excelsos sobre circunstancias diversas. Once Brothers o The Two Escobars, son muestras de ello. Más recientemente emitieron otro documental titulado "I hate Christian Laettner". Odio a Christian Laettner. Laettner pasará a la historia por ser uno de los baloncestistas universitarios más exitosos de todos los tiempos. En EEUU, donde el baloncesto universitario es más que una religión, el jugador consiguió dos campeonatos consecutivos para la prestigiosa Universidad de Duke. Llegó a ser elegido mejor jugador universitario por delante de gente como Shaquille O’Neal. Incluso tuvo el privilegio de acudir a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 junto a las Estrellas de la NBA. El Dream Team de Michael Jordan, Larry Bird, Magic Johnson, etc.Leer más

Christian Laettner tenía clase, estilo, tiro, era guapo, tenía un peinado molón,… Pero todo el mundo lo odiaba. A excepción de los fans de Duke, por supuesto. Dentro y fuera de la cancha era engreído, jugaba sucio, le encantaba sacar a pasear los codos frente al rival, incluso en una ocasión pisoteó a un rival caído sobre la cancha. Ni sus compañeros de equipo lo soportaban.

En esos mismos años, entre la afición deportivista teníamos a nuestro Christian Laettner particular. Alguien al que todos odiamos de sobremanera. No era otro que Fernando Hierro. Ya fuese vistiendo la camiseta blanca del Real Madrid, o la de la selección española, siempre recibía una sonora pitada. Al igual que el baloncestista americano, el futbolista malagueño tenía todos los ingredientes para ser idolatrado. Tenía un físico privilegiado, unos fundamentos que le valían para jugar de defensa, de medio o incluso en el ataque. Con Radomir Antic en el banquillo, en el año que el Real Madrid maravillosamente perdió la liga en Tenerife, jugó tan adelantado que llegó a meter 21 goles esa campaña. Pero esas cualidades no son por las que será recordado. Era un jugador violento, marrullero, protestón con los árbitros amparándose en la protección que daba llevar el escudo del Real Madrid. Pero, ¿de dónde procedía el odio coruñés?

Todo comenzó en la temporada 88/89. El Deportivo después de una mediocre temporada en la Segunda División donde el equipo queda 10º clasificado, es en la Copa del Rey donde después de unas eliminatorias agónicas (prórroga con el Sanse, penalties con la Real Sociedad) alcanza milagrosamente las semifinales que lo van a medir al Real Valladolid de un bisoño Fernando Hierro. El que pasara a la final tenía asegurada la plaza en la Recopa, dado que el Real Madrid, el otro finalista, jugaba la Copa de Europa como campeón de Liga.

En el partido de ida disputado en Riazor, los vallisoletanos salen vivos de una abultada derrota gracias a la soberbia actuación del guardameta yugoslavo Ravnic. Una escasa renta de 1-0 para los coruñeses. En el partido de vuelta tiene lugar una encerrona sin precedentes consentida por el colegiado Soriano Aladrén. En los primeros compases del encuentro ya quedó claro de que iba ir la historia. Antes de cumplirse el cuarto de hora, el defensa pucelano Patri, cazó a Ramón, el mejor jugador deportivistas de esa temporada, teniéndose que retirar en camilla. Le tuvieron que dar más de una docena de puntos de sutura. Después de varias intervenciones, apenas volvió a disputar 11 partidos como profesional. Tenía 26 años. El árbitro ni siquiera castigó el lance con falta.

Igualmente se volvió a comer el silbato en un clamoroso penalti sobre el delantero del Deportivo Raudnei. Mientras tanto, nuestro odiado Fernando Hierro empieza a aplicar su magisterio. Se emplea sin miramientos con todo el que se cruza en su camino. Despliega todo su arsenal de patadas con ambas piernas, y los codos. La especialidad de la casa. A un tierno Fran de 19 años, lo voltea en cuanto tiene ocasión, pero tiene barra libre, y en innumerables ocasiones se le perdona la tarjeta roja. En una de sus sucias entradas con los dos pies por delante, levanta al de Carreira sacándolo del campo sin el balón en juego.

En los últimos compases del partido, y con el 0-0, el tosco delantero local blanquivioleta Jankovic, derriba claramente al poco teatrero Martín Lasarte. Y desde el suelo da una asistencia con la mano para que Albis iguale la eliminatoria.

Ya en la prórroga, el Valladolid y su compinche Soriano Aladrén, nos dan la puntilla con un gol de Peña, en un escandaloso fuera de juego.

Esa noche todo valió para que un equipo medio de la Segunda División no disfrutase de noche de gloria en la final copera, y luego de las noches europeas. Aun no nos habían invitado a la fiesta.

Meses después, la selección española acudió al estadio de Riazor para medirse a Polonia. La afición coruñesa aún tenía las cicatrices sin curar, y ver a Hierro vestido con la zamarra nacional le causó tal indigestión, que provocó continuos silbidos al combinado nacional cada vez que el malagueño tocaba el balón. Igual sensación debía sentir el aficionado al baloncesto en EEUU al ver a Christian Leattner recibiendo una asistencia de Magic Johnson o un pase Michael Jordan.

I hate Christian Leattner.

I hate Fernando Hierro.

Miércoles, 05 Octubre 2016 18:01

Leyenda sobre Arsenio Iglesias

Escrito por

arsenioricoperezherculano

Leyenda sobre Arsenio Iglesias

A Arsenio Iglesias lo recordamos todos del gran Deportivo de principios de los años noventa. Eran los tiempos de Bebeto, Mauro Silva, Fran, Aldana, Nando, etc. El Superdepor que llevaría a nuestras vitrinas los primeros títulos conquistados por la entidad. La máxima futbolística de Arsenio era orden y talento. En defensa todos juntos y ordenados, y en ataque dar rienda suelta a las filigranas de los artistas. Orden y talento.

Fue en nuestro amado club donde Arsenio Iglesias inició su carrera profesional en los banquillos. Pero lo que pocos recuerdan, es que después de abandonar al Deportivo en su primera etapa, fue uno de los técnicos más exitosos de la Liga en esos años setenta. Mantuvo holgadamente al Burgos en Primera División, ascendió al Zaragoza del pozo de la Segunda División, etc. Pero sobretodo se le recuerda por ser el mejor entrenador de la historia del Hércules de Alicante. Primero lo ascendió a la categoría de honor, al año siguiente lo clasificó 5º, y en la siguiente temporada 6º. Las mejores clasificaciones de siempre del conjunto levantino.

Se cuenta una leyenda en los mentideros futbolísticos, que seguramente está a medio camino entre la realidad y ficción. La historia que traemos a colación sucedió en uno de los últimos partidos de la temporada en que varios equipos se jugaban el ascenso. Estaban en un pañuelo varias formaciones de los clásicos de siempre. Betis, Salamanca, Tenerife, Cádiz, etc. Y por supuesto, el Hércules de Arsenio Iglesias.

En el partido en cuestión, los herculanos necesitaban la victoria imperiosamente para no descolgarse de las primeras plazas. Pero rápidamente se les torcieron las cosas. Los visitantes se pusieron por delante 0-1, y ya en la segunda parte recibían otro mazazo. Un segundo tanto, y el 0-2 en el marcador. Se iban al traste todas las aspiraciones de ascenso.

Por aquel entonces, el delantero del Hércules era un húngaro llamado Nagy. Era su primer año en España y tenía un limitado vocabulario del idioma. Pero coincidió que fue el primero que se acercó al banquillo para solicitar las instrucciones del técnico: "Qué hacemos mister?" le solicitó. A lo que el de Arteixo respondió muy cabreado y en gallego: "Ide cagar!!!". El magiar sorprendido quedo inmovilizado ante la táctica del zorro arteixán.

Una vez repuesto, dio media vuelta, y reunió a sus compañeros antes del saque de centro. Éstos rápido le preguntaron: "¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué te ha dicho?". A lo que les respondió Nagy: "A dicho el mister: “¡Id a atacar!".

Ese día los alicantinos se desabrocharon el corsé del famoso rigor táctico del arteixán, el famoso orden y talento, y se dieron un atracón de goles que les valió para dar la vuelta al marcador, y conseguir el ansiado ascenso. ¿Leyenda o realidad? Poco importa. Arsenio siempre será único.

Martes, 06 Septiembre 2016 08:34

El gol que reinvento al Deportivismo

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A lo largo de los años 80 el equipo coruñés era siempre uno de los equipos gallitos de la División de Plata del fútbol español. Sin aparentes grandes dificultades se veía luchando por el ascenso, pero siempre se quedaba a las puertas. Unas veces sufría una derrota en casa en la última jornada, otro año era el play off el que lo descabalgaba del ascenso. Siempre había algo que lo fastidiaba.

Se probó en los banquillos con Arsenio Iglesias en su segunda etapa en el club, con Aranguren, con Eusebio Rios,... pero ninguno daba con la tecla del ascenso. Era un equipo con clase, pero bastante indolente.

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